¡Viva la Sidra!
“Solo veo sidra en mi camino” (Bécquer)
Según estudios realizados por
Universidades Norteamericanas, las personas tienen una energía de reserva que
solo es requerida por el cuerpo, en momentos muy especiales, donde probablemente,
el individuo se este jugando la vida o la de alguien muy querido.
En los siguiente párrafos, les voy a contar
como llegamos a comprobar esta teoría de una forma bastante insólita.
Halla por el año 1999 (va’ el año
pasado), participe de un partido de fútbol importante en cuanto a orgullo
refería. Ese partido lo disputábamos dos equipos ya determinados con
anterioridad, en el que yo participaba: “Club Atlético Flor de Piedra”, éramos,
Nicolás González, Diego Nisivoccia y yo (El Bocho), el equipo contrario de
llamaba “Pancho” y estaba conformado por Pablo Nisivoccia, Martín Pascale y
Nicolás Degeovanangelo. Con un ambiente divertido y a la vez aterrador, comenzó
la disputa. Cabe resaltar que para este partido, cada cuadro compro 2 sidras
“Viccenza”, el que ganara, se quedaría con las sidras que compraron ellos y las
de los otros, razón por la cual el partido (como veremos después) se torno
violento.
Primeros 5
minutos de partido y la íbamos perdiendo 1-0, yo estaba atajando (pjj!), no
podíamos encontrar el tanto del empate, y cuando estábamos mas motivados, puum!
Nos encajan otro (nos queríamos morir. De a poquito se iba notando que los
jugadores del otro equipo se iban cansando y cuando nos dimos cuenta, lo usamos
como arma, pelotas largas (bueno, la cancha era de 20x10 metros), correr
despacito, los fue agotando de una forma increíble. Nuestro plan había
resultado, terminamos el primer tiempo 3-2 a nuestro favor.
Comienza el
2do. tiempo y en los ojos de nuestros adversarios corría sangre, el cansancio,
sumado a la incurable manía por el alcohol hacia que se calentaran mas y mas.
Nos dimos cuenta que el 2do. no iba a estar tanto a nuestro favor.
Inmediatamente de empezado el adicional de 30 minutos, El Degeova trata de ir a
buscar una pelota que, sin intención alguna, se fue para la casa de la vecina,
no se dio cuenta de los vidrios colocados encima del muro y se corto la mano,
fue desgarrador, ver la sangre que corría por su mano (de verdad que fue un
buen tajo, 2cm. Al menos), pensamos que había terminado el partido en ese
momento, pero la insistencia del Nico por tomarse el “gran” premio, era mayor
al dolor que sentía, trajimos un rollo de papel higiénico y se tapo la herida,
el partido se reanudo, yo sufrí patadas en las piernas (varias), Diego una piña
en la boca, un codazo en la espalda y un razguñon en el cuello, Nicolás recibió
un golpe de puño en la espalda y un patadon en la canilla. Dentro de todo yo
salí bastante bien. Bueno, resulta que el partido lo perdimos 9-8 y no hubo
caso el empate no se daba, pegaron VARIAS pelotas en el palo y algunas muy
cerca, pero ninguna adentro, q’ se le va a hacer, “el alcohol es mas fuerte”
(frase, Paolo Bartolomé)
Esta sección
esta dedicada a el brillante labor de Nicolás Degeovanangelo, quien demostró ser
el mejor de la cancha.
Redactado por Pablo Bianchi.